La alternativa del Cardenal Zen al cisma lefebvrista
En una dura nota en X, el purpurado chino llama a un encuentro directo con el Papa, sin el Cardenal Fernández de por medio
El Arzobispo emérito de Hong Kong, Cardenal Joseph Zen Ze-kiun, SDB
Este viernes 6 de marzo, el Cardenal Joseph Zen, el heroico y respetado arzobispo emérito de Hong Kong, publicó una llamativa reflexión en la red social X en la que propone una salida al conflicto entre la Santa Sede y la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X (FSSPX).
A partir de la primera lectura de la Misa del día, el purpurado ofrece una interpretación simbólica del relato bíblico para sugerir que los lefebvristas deberían evitar un cisma confiando en el Papa León XIV, pero buscando un diálogo directo con él, sin la intervención del cardenal Víctor Manuel “Tucho” Fernández, prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe.
La lectura del viernes
Para entender la propuesta -como es el estilo de Zen, carente de rodeos- es necesario recordar la primera lectura de la liturgia de este viernes, segundo de Cuaresma, tomada del Génesis 37, que presenta el inicio del drama de José dentro de la familia de Jacob.
José es el hijo preferido de Jacob y obedece a su padre cuando este lo envía a buscar a sus hermanos. Los hermanos, en cambio, movidos por la envidia y el resentimiento por el favoritismo paterno, conspiran para matarlo.
Rubén, el hermano mayor, intenta evitar el asesinato y propone arrojar a José a un pozo con la intención secreta de rescatarlo más tarde y devolverlo a su padre.
En síntesis, el relato presenta a un hijo inocente que provoca celos, hermanos dominados por la envidia y un hermano misericordioso -Rubén-a quien José deberá en parte su vida.
La interpretación de Zen
Partiendo de ese pasaje bíblico, el Cardenal Zen propone una interpretación simbólica aplicada al conflicto actual entre Roma y la FSSPX.
En su publicación en X, escrita en italiano, el purpurado comienza reconociendo que incluso dentro del mundo tradicionalista hay divisiones respecto a cómo abordar la relación con la Santa Sede.
“Ante el caso de la FSSPX, parece que incluso los tradicionalistas están divididos. Esto es muy comprensible; hay dos cosas que considerar. A. Debe evitarse a toda costa un cisma, ya que causaría un daño grave y duradero a la Iglesia; pero, por otro lado, B. También debe respetarse una seria cuestión de conciencia: ‘¿Cómo se puede obligar a alguien a seguir enseñanzas que evidentemente niegan la Sagrada Tradición de la Iglesia?’.
Y a continuación, el Cardenal propone una analogía directa con el relato bíblico proclamado en la liturgia del día:
“Leyendo la primera lectura y el siguiente salmo responsorial de la Misa de hoy, me parece que se puede ver así:
José es la FSSPX
Los hermanos de José son el cardenal Tucho
Rubén es el papa León (quizás con la ayuda de Su Excelencia Schneider)“Los hermanos de José lo odiaban”. Tucho, quien pretende destruir las tradiciones de la Iglesia, ¿cómo no va a odiar a la FSSPX? ¡Probablemente se alegrará de verlos excomulgados!
¿Entonces no hay esperanza?
¡Ahí está Rubén, el buen hermano!
¡Ahí está León, el buen Padre!
¡Aprecia la unidad de la familia de Dios! ¿Pero qué pasa si sus hijos no aceptan el Concilio?”
Confianza en el Papa León
Está claro que el paso más importante para el Purpurado chino es la remoción del Cardenal Víctor Manuel Fernández -al que llama solo por su apodo de “Tucho”- de las negociaciones entre los lefebvristas y el Vaticano. Zen considera que el Cardenal argentino es una desgracia para la Iglesia. Y lo ha dicho literalmente. En enero de 2024, a poco de la publicación del controvertido documento de Doctrina de la Fe Fiducia Supplicans, pidió la inmediata renuncia de Fernández.
Pero Zen expresa en cambio una clara esperanza en que el Papa León XIV pueda desempeñar el papel conciliador que en el relato bíblico representa Rubén. Y como se ve, menciona al Obispo Athanasius Schneider en el lado de los posibles mediadores. Como expliqué recientemente, Schneider ha pedido al Papa León que autorice las ordenaciones -hasta ahora ilícitas- planeadas por los lefebvristas.
En ese sentido, afirma que el Pontífice puede ayudar a clarificar malentendidos surgidos en torno al Concilio Vaticano II, particularmente aquellos que han sido atribuidos al llamado “espíritu del Concilio”.
Según escribe el purpurado, el Papa León:
“Entiende y hará comprender a sus hijos (los lefebvristas) que ciertas cosas perpetradas bajo el nombre del llamado ‘espíritu del Concilio’, pero contrarias a la Tradición de la Iglesia, ¡no son del Concilio!”
Zen también manifiesta su apoyo a la permanencia de la liturgia tradicional, recordando la visión de Benedicto XVI sobre la posible complementariedad entre las dos formas del rito romano.
Como señala el cardenal, “el Papa Benedicto, al hablar de una ‘reforma de la reforma’, admitió la posibilidad de que las dos formas de liturgia de la Misa Romana se enriquecieran mutuamente”.
Una salida posible
La reflexión del cardenal Zen termina con un llamado explícito a confiar en el Papa León XIV como garante de la unidad de la Iglesia y como posible mediador en el conflicto.
“Pongamos nuestra confianza en el Papa León, comenzó la catequesis sobre los Documentos del Concilio, ¡a ellos debemos volver todos!”
La intervención del Cardenal chino no solo muestra su simpatía hacia las preocupaciones doctrinales de los lefebvristas, sino que también propone una salida concreta: evitar el cisma buscando un diálogo directo con el Papa, confiando en que el Pontífice pueda ejercer el papel de reconciliador dentro de la familia de la Iglesia.
La propuesta del prestigioso Cardenal es un nuevo salvavidas para los lefebvristas; pero ciertamente no es un favor para el Papa León XIV, que con la inminencia del cisma, enfrenta un momento decisivo de su pontificado.




Tucho.y los hermanos de Jose una comparación que vale mas que mil renglones de argumentaciones.....