Se acaba la mermelada para abortistas e ideólogos LGBT
En una decisión sin precedentes, Trump ha cortado billones de dólares a las mafias de ONGs abortistas y los ideólogos de género
¿Mermelada? Ya no más
El presidente Donald Trump decidió el 28 de agosto recortar casi 5 mil millones de dólares en programas de ayuda exterior originalmente aprobados por el Congreso mediante una decisión llamada "rescisión de bolsillo", una maniobra presupuestaria muy poco utilizada -la última vez que se utilizó fue en 1977- que permite a la Casa Blanca retener fondos asignados por el poder legislativo al final del año fiscal.
En un comunicado publicado hoy 29 de agosto, la Casa Blanca afirmó que los recortes se dirigen al gasto federal "consciente", "armado" y derrochador. Señaló como ejemplos los millones gastados en proyectos contra el “cambio climático”, las “iniciativas LGBTQ+” y programas de “diversidad, equidad e inclusión” (DEI).
El arquitecto del masivo recorte, que pone fin a la otrora omnipotente agencia USAID, es el Secretario de Estado Marco Rubio, que este viernes anunció mediante un comunicado oficial:
“Ahora, por primera vez en 50 años, el presidente está utilizando su autoridad bajo la Ley de Control de Embargos para implementar una rescisión de bolsillo, cancelando 5 mil millones de dólares en ayuda exterior y fondos de organizaciones internacionales que violan las prioridades presidenciales de "Estados Unidos Primero". Entre los artículos cancelados se encuentran 2.7 millones de dólares para programas de "democracia inclusiva" en Sudáfrica, 4 millones de dólares para "concienciación global sobre LGBTQI+" y para el "Programa Laboral Global". Ninguno de estos programas beneficia a Estados Unidos.
El bizarro derroche
El anuncio oficial de la Casa Blanca incluye un documento con un elenco de ejemplos -ojo, no la lista completa- de la manera como se venía derrochando el dinero de los contribuyentes norteamericanos en proyectos innecesarios, cuando no absurdos, y que o no servían para nada, o promovían ONGs oportunistas, o alentaban la corrupción de autoridades estatales alrededor del mundo.
Entre los ejemplos citados por el documento se encuentran los 3,200 millones de dólares dedicados a la “Asistencia para el Desarrollo”.
Originalmente, la AD fue creada por el Presidente John F. Kennedy para financiar programas dedicados a erradicar la pobreza en los países en desarrollo.
Sin embargo, según el documento de la Casa Blanca:
“la cuenta ha llegado a financiar iniciativas que son antitéticas a los valores estadounidenses y representan los peores excesos progresistas de USAID. La Asistencia para el Desarrollo ha proporcionado ayudas incontables que permiten a los gobiernos receptores eludir responsabilidades hacia sus propios ciudadanos, en lugar de capacitar a los países para desarrollar su propia fuerza laboral y autosuficiencia.”
El documento de la Casa Blanca señala además que la cuenta “se ha utilizado para financiar prioridades radicales de izquierda, como el cambio climático, la diversidad, la equidad y la inclusión (DEI), actividades LGBTQ+ y otros proyectos como repostería y tratamientos de belleza en Zimbabue, que no aportan ningún valor a los contribuyentes estadounidenses ni a los intereses de la política exterior estadounidense”.
Los ejemplos
El mismo documento ofrece los siguientes ejemplos del derroche absurdo:
400 millones de dólares anuales para proyectos globales de “cambio climático” como el “Fondo Verde para el Clima” o el “Banco Azul-Verde”
650.000 dólares para microseguros para pequeños agricultores y microempresas en Colombia, en respuesta a desastres climáticos… que siempre se han perdido “en el camino”
24,6 millones de dólares para “fortalecer la resiliencia climática” en Honduras, que terminaban en repartija.
38,6 millones de dólares para “biodiversidad y desarrollo de bajas emisiones” en África Occidental, directo a los bolsillos.
60.000 dólares para “giras de escucha sobre desarrollo local” (¡!) en Timor Oriental.
12.000 dólares para “contar la historia de USAID” en Bosnia y Herzegovina.
13,4 millones de dólares para “participación cívica” en Zimbabue.
La mermelada de las ONG
Pero el grueso del dinero que terminaba en las ONGs de “derechos humanos” -llámese activismo político de izquierda, aborto e ideología de género- eran los 322 millones del “Fondo para la Democracia”.
Según la Casa Blanca, en la práctica, las llamadas actividades de promoción de la democracia socavan los valores estadounidenses, debilitan la percepción de Estados Unidos en el extranjero e interfieren con la soberanía de otros países, “incluidos nuestros aliados”.
“Por ejemplo, esta cuenta financió la gobernanza con perspectiva de género y el fortalecimiento de la integridad de la información, la igualdad y la democracia para las poblaciones LGBTQI+.
Esta medida eliminaría programas que han llevado a cabo operaciones de censura e intervenido en elecciones en países extranjeros”.
Esta es la danza de los millones:
2,7 millones de dólares para promover la “democracia inclusiva” en Sudáfrica a través de la Fundación Democracy Works, que ha publicado artículos como "El problema de la blancura" y "El problema de la gente blanca". Un artículo afirma que los sudafricanos blancos "ni siquiera son conscientes" de la "hostilidad que desatan" contra las personas negras; otro elogia el terrorismo y el comunismo como un medio eficaz para deconstruir la identidad afrikáner blanca en Sudáfrica.
4 millones de dólares para la Nueva Alianza para la Igualdad Global, con el fin de promover la "conciencia global sobre la comunidad LGBTQI+".
3,9 millones de dólares para promover la "democracia" para las poblaciones LGBTQI+ en los Balcanes Occidentales.
2 millones de dólares para "organizarse en pro de los Principios Democráticos Feministas" en América Latina.
40 millones de dólares para abordar "las necesidades, oportunidades y desafíos identificados por activistas y otros actores cívicos que participan en la acción colectiva no violenta" (¡!) en África y América Latina.
La mermelada intermediada
El mismo documento explica el destino de 521 millones de dólares distribuidos a través del programa de “Contribución a Organizaciones Internacionales” (CIO). Estas organizaciones, a su vez, pasan el dinero a las ONGs de “salud”, “derechos humanos,” “derechos LGTB” y otras afines, que terminan socavando a las naciones donde operan.
“Esta cuenta financia las contribuciones asignadas a las Naciones Unidas (ONU), organizaciones afiliadas a la ONU y otras organizaciones internacionales que no apoyan las principales políticas o prioridades de Estados Unidos o que han actuado en contra de los intereses estadounidenses durante muchos años”.
Los ejemplos:
$45 millones a la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la rama regional de la Organización Mundial de la Salud, y ha enfrentado acusaciones creíbles de trabajo forzoso y trata de personas contra médicos cubanos.
$75 millones anuales a la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), que trabaja para promover causas sociales y culturales que siembran división interna, con un enfoque desproporcionado en la agenda ideológica globalista de los "Objetivos de Desarrollo Sostenible" de la ONU, y que ha fomentado durante mucho tiempo, entre otros, el marxismo o el sentimiento antiisraelí.
$29 millones a la ineficaz Organización Mundial del Comercio (OMC), que durante décadas ha ayudado e instigado las trampas comerciales globales del Partido Comunista Chino.
$107 millones a la Organización Internacional del Trabajo (OIT), un grupo que trabaja para sindicalizar a los trabajadores extranjeros y sancionar los intereses corporativos estadounidenses en el extranjero.
Entre lo cómico y lo trágico
El documento ofrece más casos del uso absurdo del dinero norteamericano. Por ejemplo, los 2,3 millones de dólares para “la reducción del riesgo de los saltamontes del desierto en la Región Central y el Cuerno de África, con un enfoque en la igualdad de género, la interculturalidad y el apoyo a los pueblos indígenas”.
Pero un caso mucho más grave es el de los 393 millones de dólares dedicados a las “Contribuciones para las Actividades Internacionales de Mantenimiento de la Paz” (CIPA).
Esta cuenta proporciona pagos para la parte estadounidense de las cuotas de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas (ONU). Ese sería dinero bien gastado mundialmente… si no fuera porque -como revela el informe- éste termina en “operaciones de mantenimiento de la paz de la ONU sin objetivos específicos, mensurables y con plazos concretos que simplemente no funcionan”... como la fallida misión de 40 años para la paz en el Líbano.
Pero aún. Según el informe:
“Las operaciones de mantenimiento de la paz de la ONU han estado plagadas de despilfarro y abusos, como lo demuestra la continua explotación y el abuso sexual en la República Democrática del Congo y la República Centroafricana. Se han presentado miles de denuncias creíbles de abuso sexual y otros delitos contra las fuerzas de paz de la ONU en todo el mundo, incluyendo el secuestro, la tortura y la prostitución de niñas menores de edad en Kosovo. Estas prácticas atroces fueron impulsadas por las fuerzas de paz de la ONU. La ONU incluso admitió que las fuerzas de paz eran parte del problema de la trata de personas”.
Además de la explotación y el abuso sexuales, la misión de paz de la República Centroafricana financiada con esos dólares, se ha alineado plenamente con Rusia, que continúa extrayendo los recursos naturales del país.
Casos sin fin
El informe menciona otros 445 millones de dólares supuestamente dedicados a “la promoción de la paz”.
Pero en la práctica, el dinero se ha convertido en “un fondo para sobornos que se utiliza para apoyar proyectos que van en contra “de un objetivo fundamental de seguridad.”
Se han proporcionado cientos de millones de dólares en asistencia para la seguridad a Níger; sin embargo, en 2023, sus fuerzas armadas derrocaron al gobierno democráticamente elegido, desperdiciando las inversiones de los contribuyentes estadounidenses. Se planearon más de 30 millones de dólares de financiación para las Operaciones de Mantenimiento de la Paz en 2023, el mismo año del golpe de Estado.
“Estados Unidos no solo está pagando de más sus cuotas, sino que paga el doble para compensar la falta de fondos globales”, dice el informe.
Por esta razón, Estados Unidos está cerrando definitivamente la financiación de los siguientes programas:
11 millones de dólares para vehículos blindados de transporte de personal para la fuerza de reacción rápida de Uruguay.
4 millones de dólares para infraestructura e instalaciones en el Centro de Entrenamiento de Zambia.
3 millones de dólares para cuarteles para las fuerzas de paz de Kazajistán.
500.000 dólares para un programa piloto de blindaje corporal en Ghana.
300 millones de dólares anuales para Somalia destinados a programas de mantenimiento de la paz y de la ONU que han fracasado manifiestamente en detener la piratería y garantizar una paz y seguridad duraderas.
Lo que se viene ahora
Marco Rubio ha aclarado que el recorte drástico de fondos no afectará proyectos dedicados directamente a la alimentación y las actividades médicas en las regiones más pobres y necesitadas; pero sí pondrá fin a la lluvia de dinero que mantenía a cientos de ONGs en el mundo, especialmente en América Latina, funcionando: pagando sueldos desproporcionados y usualmente alentando políticas no sólo contra Estados Unidos, sino contra los valores de los países donde operan.
El Congreso, controlado por una minúscula mayoría republicana, tiene un plazo de 45 días para aprobar las rescisiones propuestas por Trump. Los demócratas han argumentado que el recorte es ilegal, pero el asesor general de la Casa Blanca Mark Paoletta, ha señalado casos en los que los presidentes Gerald Ford (Republicano) y Jimmy Carter (Demócrata) realizaron rescisiones parciales en la década de 1970.