“Jesús hizo el amor, sí. A lo mejor con María Magdalena”
La respuesta cristiana a la insensatez patológica del desquiciado presidente de Colombia Gustavo Petro
El presidente Gustavo Petro volvió a cruzar una línea que ningún jefe de Estado debería siquiera rozar. Cada vez más desbocado —en lo político, en lo retórico y en lo que muchos ya describen abiertamente como un deterioro personal preocupante—, Petro ofreció un discurso interminable y errático durante la firma de un convenio con la Alcaldía de Bogotá para la recuperación del emblemático hospital San Juan de Dios, fundado y administrado históricamente por la comunidad religiosa del mismo nombre.
Desataron al loco
Lo que debía ser un acto institucional terminó convertido en un monólogo de más de cuatro horas, en el que el presidente, con una mezcla de ignorancia religiosa, delirio ideológico y ligereza irresponsable, se lanzó a reinterpretar la figura de Jesucristo como si se tratara de un panfleto político de sobremesa.
En un pasaje particularmente escandaloso, Petro afirmó -sin rubor alguno- que Jesús fue “un hombre de luz, de verdad y revolucionario, por eso lo mataron”, para luego añadir:
Y yo creo que Jesús hizo el amor, sí. A lo mejor con María Magdalena, porque un hombre así sin amor no podía existir. Y a la mujer lo apoyó hasta el último momento.
Petro, muy probablemente bajo efecto de barbitúricos, o tal vez en indebida abstinencia de sus medicinas psiquiátricas, remató su intervención contraponiendo a Jesús con Bolívar, sugiriendo que el primero murió rodeado de mujeres que lo amaban, en una caricatura grosera que mezcla sentimentalismo barato con ignorancia teológica absoluta.
La reacción fue inmediata. Una larga lista de personalidades públicas, intelectuales, políticos y líderes sociales salió a censurarlo, algunos sin rodeos, calificándolo de “desquiciado” y “fuera de control”. La sensación de que Colombia está gobernada por un hombre incapaz de autocontención dejó de ser una exageración para convertirse en una percepción ampliamente compartida.
Reacciones oficiales cristianas
En el plano institucional, la primera reacción formal vino de la Conferencia Episcopal de Colombia, que publicó un comunicado en respuesta a las declaraciones presidenciales. Poco después, la Confederación Evangélica de Colombia hizo lo propio.
He criticado recientemente -y con razones de sobra- el desempeño triste y mediocre del episcopado latinoamericano en general, demasiado acostumbrado a la ambigüedad, al cálculo y al lenguaje anestesiado. Pero aquí no añadiré comentarios ni adjetivos. Me limitaré a poner ambos pronunciamientos uno junto al otro.
Que el lector compare el tono, la claridad, la firmeza y la decisión.
Que el lector juzgue quién estuvo a la altura de la gravedad de la ofensa.
Y que cada uno decida quién mostró verdadero coraje frente a un arrebato de locura presidencial que, sin exagerar, habría justificado plenamente un llamado nacional a exigir la renuncia inmediata del hombre que los colombianos eligieron como presidente.
Comunicado de la Conferencia Episcopal de Colombia
Jesucristo, Hijo de Dios, Salvador
La Iglesia Católica en Colombia reafirma su fe en Jesucristo, nuestro Salvador, en quien tenemos puesta nuestra esperanza. Para quienes seguimos las enseñanzas del Hijo de Dios, con fundamento en las Sagradas Escrituras y en la Tradición de la Iglesia, su nombre es Santo y su persona reviste no solo la importancia del personaje histórico, sino que reclama el respeto y la adoración con la que se trata al Dios Verdadero.
En Colombia, la Constitución de 1991, la Sentencia C-817 de 2011 de la Corte Constitucional y el artículo 4 de la Ley 133 de 1994 (Ley Estatutaria de Libertad Religiosa y de Cultos), obligan al respeto, la no interferencia y la protección de las personas en sus creencias. Por lo tanto, consideramos que ningún funcionario ni otra persona está llamado a emitir conceptos de orden teológico sobre las convicciones religiosas o doctrinales de los ciudadanos y, al contrario, el Poder Público tiene la obligación de proteger a las personas en sus creencias y mantener relaciones armónicas y de común entendimiento con las confesiones religiosas.
Los Obispos de Colombia invitamos a todos a leer asiduamente los evangelios y a repasar las enseñanzas del Catecismo de la Iglesia Católica para poder llegar a la única figura de nuestro Señor Jesucristo. Y, por otra parte, invitamos a todos los que tienen dudas sobre la persona de Jesús, Señor y Mesías, a que se informen en las fuentes objetivas de los evangelios y a evitar cualquier ligereza al respecto.
Siempre respetuosos de las instituciones y de las leyes colombianas, hemos enseñado a respetar a las autoridades constituidas legítimamente y a buscar la paz, y, por eso y por las normas de la sana convivencia, pedimos que se respete también nuestra fe, nuestro derecho a profesarla y a difundirla por el testimonio y por la enseñanza.
Bogotá, D.C. 28 de enero de 2026.
Comunicado de la Confederación Evangélica de Colombia
Llamado al respeto por la fe cristiana y la verdad histórica
Desde la Confederación Evangélica de Colombia - CEDECOL, expresamos nuestra profunda preocupación y rechazo frente a las afirmaciones realizadas públicamente en Bogotá por el presidente de la República, en las que se sugiere que Jesucristo sostuvo una relación sexual con María Magdalena.
Como representación de miles de iglesias, pastores y creyentes en todo el país, consideramos que estas declaraciones tergiversan la verdad histórica, bíblica y teológica, y constituyen una falta de respeto hacia la figura central de la fe cristiana: Jesucristo, el Hijo de Dios, Salvador del mundo, cuya vida y mensaje están claramente establecidos en las Sagradas Escrituras.
La Biblia, fuente fundamental de la fe cristiana, no respalda ni sugiere tales afirmaciones. Por el contrario, presenta a Jesucristo como santo, íntegro y obediente al propósito divino, y a María Magdalena como una discípula fiel y transformada por su gracia, no como objeto de especulación ni distorsión ideológica.
Desde CEDECOL hacemos un llamado respetuoso pero firme a:
Honrar la libertad religiosa consagrada en la Constitución Política de Colombia.
Evitar el uso de figuras sagradas para promover narrativas que hieren profundamente las convicciones espirituales de millones de colombianos.
Respetar los principios, valores y creencias del pueblo cristiano, que históricamente ha contribuido a la reconciliación, la paz, la justicia social y la vida moral de la Nación.
Colombia es un país plural y democrático, y esa pluralidad exige respeto mutuo. La libertad de expresión no debe convertirse en un instrumento para ofender la fe ni para desfigurar verdades que sostienen la identidad espiritual de una gran parte de la población.
CEDECOL reafirma su compromiso con la defensa de la fe, la verdad, la vida y la dignidad, y continuará levantando su voz de manera pacífica, responsable y fundamentada, en favor de los valores cristianos que fortalecen el tejido social de nuestra Nación.
“Conocerán la verdad, y la verdad los hará libres” (Juan 8:32)



