El Papa León XIV cautiva a los jóvenes
En un video dirigido a decenas de miles de universitarios católicos norteamericanos, el Pontífice propone una vida desafiante
Pincha la imagen para ver el video original del Papa en inglés
En tiempos en que tantos análisis eclesiales se consumen en diagnósticos sombríos, cifras en descenso y debates autorreferenciales, basta entrar a SEEK para recordar algo esencial: la Iglesia no está muriendo; está despertando donde se la deja ser Iglesia.
SEEK no es un congreso más ni un evento diseñado para llenar auditorios. Es, sencillamente, una de las experiencias más vivas y esperanzadoras del catolicismo en Estados Unidos -y el mundo entero- hoy.
Organizada por la Fellowship of Catholic University Students (FOCUS), esta conferencia reúne a miles de jóvenes universitarios que no vienen a “ver qué pasa”, sino a buscar en serio: sentido, verdad, vocación, amistad, fe.
Este año, SEEK26 se celebra del 1 al 5 de enero de manera simultánea en tres ciudades: Columbus (Ohio), Fort Worth (Texas) y Denver (Colorado), congregando a más de 17,000 jóvenes católicos universitarios.
Tengo el privilegio de participar en el evento en Denver y de ser testigo directo de algo que no se puede fingir ni fabricar: jóvenes que escuchan conferencias de altísimo nivel, que se confiesan por horas, que adoran al Santísimo Sacramento con una reverencia que desarma cualquier cinismo, que participan diariamente en la Santa Misa -habitualmente presidida por alguno de los varios obispos visitantes- y que, entre risas, conversaciones profundas y nuevas amistades, disciernen el rumbo de sus vidas… y deciden el futuro de la Iglesia.
No es emotividad barata. No es marketing religioso. Es catolicismo vivido con coherencia, alegría y radicalidad.
En este contexto, el Papa León XIV dirigió un videomensaje a los participantes de SEEK26. No habló en abstracto ni con fórmulas vacías. Hablando en inglés, el Pontífice finamente asoció el nombre de la conferencia (SEEK: buscar, en español) y fue directo al corazón del Evangelio y al corazón de los jóvenes, retomando la pregunta inaugural de Jesús en el Evangelio de san Juan: «¿Qué buscan?».
La pregunta sigue siendo la misma. Y la respuesta también.
A continuación, el texto íntegro del videomensaje del Santo Padre, en mi traducción no oficial al español.
Videomensaje del Santo Padre León XIV
A los participantes de las Conferencias SEEK26
1 de enero de 2026
Queridos amigos:
Es para mí una alegría saludar a todos ustedes que participan en las Conferencias SEEK26 que se están llevando a cabo en Columbus, Denver y Fort Worth. Se encuentran reunidos durante el tiempo de Navidad, cuando algunas de las lecturas del Evangelio en la Misa provienen del primer capítulo del Evangelio de san Juan. Hacia el final de este capítulo aprendemos algo sobre los dos primeros discípulos de Jesús, uno de los cuales era Andrés. Ellos eran discípulos de Juan el Bautista y, después de que Juan señalara a Jesús como el Cordero de Dios, inmediatamente comenzaron a seguirlo (cf. v. 36). Cuando Jesús los vio, se volvió y pronunció las primeras palabras que quedan registradas en el Evangelio de Juan: «¿Qué buscan?» (cf. v. 38).
Jesús hace esta pregunta a los discípulos porque conoce sus corazones. Ellos estaban inquietos —en el buen sentido—. No querían conformarse con la rutina normal de la vida. Estaban abiertos a Dios y anhelaban un sentido más profundo. Hoy, Jesús dirige esta misma pregunta a cada uno de ustedes. Queridos jóvenes, ¿qué buscan? ¿Por qué están aquí en esta conferencia? Tal vez también sus corazones estén inquietos, buscando sentido y plenitud, y una dirección para sus vidas. La respuesta se encuentra en una Persona. Solo el Señor Jesús nos trae la verdadera paz y la verdadera alegría, y colma cada uno de nuestros deseos más profundos.
Los discípulos responden preguntándole dónde se hospedaba. No les bastaba con que alguien más les dijera que Jesús era el Cordero de Dios; querían conocerlo personalmente, pasando tiempo con Él. Durante esta conferencia, ustedes también tendrán la oportunidad de pasar tiempo con el Señor. Para algunos de ustedes, como para Andrés, puede ser su primer encuentro verdaderamente personal con Cristo. Para otros, este fin de semana será una oportunidad para profundizar su relación con Él, así como su comprensión de la fe católica. ¡Permanezcan abiertos a lo que el Señor tiene preparado para ustedes!
Los dos discípulos estuvieron inicialmente con Jesús solo unas pocas horas, pero ese encuentro cambió sus vidas para siempre. Lo primero que hizo Andrés después fue ir a decirle a su hermano Simón: «Hemos encontrado al Mesías» (cf. v. 41), es decir, «¡Hemos encontrado a aquel que estábamos buscando!». Es la respuesta que todos nosotros podemos dar una vez que también llegamos a conocer al Señor. Este pasaje nos habla, por tanto, de lo que significa ser misionero. Después de encontrarse con Jesús, Andrés no pudo dejar de compartir con su hermano aquello que había encontrado. En efecto, el celo misionero nace de un encuentro con Cristo. Deseamos compartir con los demás lo que hemos recibido, para que ellos también puedan llegar a conocer la plenitud del amor y de la verdad que se encuentran solo en Él. Rezo para que, al dejar esta conferencia, todos ustedes se sientan movidos por ese mismo celo misionero, para compartir con quienes los rodean la alegría que han recibido de un encuentro auténtico con el Señor.
Queridos jóvenes, al acercarse a Jesús durante este fin de semana, a través de la fraternidad, los sacramentos y la adoración eucarística, no tengan miedo de preguntarle qué es lo que Él los está llamando a ser. Algunos de ustedes, como Andrés y Simón Pedro, pueden ser llamados al sacerdocio, para servir al Pueblo de Dios mediante la celebración de los sacramentos, la predicación de la Palabra de Dios y el acompañamiento del Pueblo de Dios. Otros pueden ser llamados a la vida religiosa, a entregarse enteramente a Dios. Otros, finalmente, pueden ser llamados al matrimonio y a la vida familiar. Si perciben que el Señor los llama, no tengan miedo. Permítanme subrayar una vez más que solo Él conoce los anhelos más profundos —quizá ocultos— de sus corazones, y el camino que los conducirá a la verdadera plenitud. ¡Déjense conducir y guiar por Él!
Dado que esta conferencia comienza en la Solemnidad de María, Madre de Dios, pidámosle que nos conduzca a Jesucristo, su Hijo, para que podamos llegar a conocerlo verdaderamente, conocer su amor por nosotros y el plan maravilloso que tiene para cada una de nuestras vidas. De este modo, nuestros corazones encontrarán verdaderamente descanso en Aquel a quien estamos buscando.
Encomendando a cada uno de ustedes a la intercesión maternal de Nuestra Señora, invoco con gusto sobre todos ustedes y sobre sus familias las bendiciones divinas de este tiempo de Navidad.
Y que Dios todopoderoso los bendiga a todos ustedes, el Padre, y el Hijo, y el Espíritu Santo. Amén.




