El Papa concluye un retiro histórico
León XIV cerró el retiro de la Curia reafirmando el mensaje de un obispo-monje que está despertando conciencias
El Papa León saluda al Obispo Erik Varden, predicador del retiro cuaresmal de la Curia
Al concluir los Ejercicios Espirituales de Cuaresma de la Curia Romana, el Papa León XIV evitó el tono ceremonial y con una reflexión espontánea, dejó como “invitación final” la frase de San Pablo que, en realidad, funciona como examen de conciencia para cualquiera que gobierne, trabaje o influya en la vida eclesial: “Por tanto, vivan como es digno del Evangelio de Cristo”.
Vivir en cristiano es morir al mundo
El Pontífice habló tras una semana de meditaciones predicadas por Mons. Erik Varden, obispo de Trondheim (Noruega), elegido por el propio Papa para guiar el retiro que se celebró del domingo 22 al viernes 27 de febrero en el Vaticano.
En sus espontáneas palabras finales -que traduzco en su totalidad abajo- León XIV explicó que no pretendía “repasar toda la semana”, pero sí rescatar varios puntos que lo habían interpelado personalmente.
Mencionó, por ejemplo, una frase atribuida a San Bernardo -el reformador de la orden benedictina a la que pertenece el obispo Varden- en relación con la elección del papa Eugenio III: “¿Qué has hecho? Que Dios te tenga compasión”; y la inscripción del pasaje de San Pablo inscrito en la capilla donde se reunieron: “Porque para mí, vivir es Cristo y morir es ganancia”. En ese marco, subrayó el valor de reunirse a orar “aunque a veces [se trabaje] muy por separado”, porque la oración común ordena la mirada, baja el ego y recoloca prioridades.
El Papa citó también al nuevo Doctor de la Iglesia San John Henry Newman y “El sueño de Geroncio” [un poema teológico de escrito por Newman en 1865 que narra el tránsito del alma del anciano Geroncio tras la muerte hacia el juicio divino], recordando cómo Newman usa la muerte y el juicio para obligar al lector a mirar de frente su miedo y su indigencia ante Dios.
Y desde ahí el Papa volvió a Filipenses, leyendo el pasaje donde San Pablo se confiesa dividido entre “partir y estar con Cristo” o “permanecer” por el bien de los fieles, hasta desembocar en la conclusión práctica: “Vivan como es digno del Evangelio de Cristo”.
La estrella de Varden
León XIV agradeció expresamente a Varden “su sabiduría” y “su testimonio” -y el de la tradición monástica de san Bernardo.
Que el predicador de los ejercicios haya sido un monje trapense marcó el tono de la elección del Papa: silencio, realismo espiritual y cero sentimentalismo. Varden, nacido en Noruega en 1974, es monje cisterciense de la estricta observancia (OCSO) y fue abad de la abadía de Mount St Bernard en Inglaterra, antes de ser llamado al episcopado. Fue nombrado prelado del Territorio Prelaticio de Trondheim en 2019 y consagrado obispo en 2020.
Su perfil es particularmente elocuente para la Europa descristianizada: un obispo en una jurisdicción pequeña y dispersa -un contexto de minoría, casi “de misión”- que viene de una vida monástica y de una conversión que no nació de la comodidad cultural.
En su biografía pública consta que ingresó en la Iglesia católica siendo joven (1993), tras una etapa previa sin fe practicada, y su itinerario combina formación intelectual en Cambridge (Inglaterra) con una vocación contemplativa sólida.
Eso ayuda a entender por qué sus imágenes pegan como un golpe seco. Una de las más comentadas: “Dios no es un ‘servicio de emergencia’ al que llamamos cuando todo está ardiendo; si lo tratamos así, la fe termina siendo utilitarismo piadoso.” Vatican News ha ido publicando resúmenes de sus meditaciones -sencillas y altamente recomendadas-, con temas como la libertad, la verdad y la esperanza cristiana comunicada con hechos, no con consignas.
La nota final del Papa
Lo que deja León XIV, al cerrar el retiro, es una especie de ultimátum espiritual con forma de versículo. Porque “vivir como es digno del Evangelio” no es un cierre “bonito”. Es una medida. Y para la Curia -y, por extensión, para cualquiera que sirve a la Iglesia- la medida es incómoda por definición: te obliga a comprobar si tu vida está alineada con Cristo… o si solo está barnizada de lenguaje religioso.
Aquí la traducción completa de las breves palabras con la que León XVI concluyó el retiro espiritual de la Curia (original en italiano):
Antes de concluir esta semana de ejercicios espirituales y retiro, tengo el placer —un momento de bendición— de expresar mi gratitud, sobre todo, a nuestro predicador, quien nos acompañó y nos ayudó, durante estos días, a vivir una profunda experiencia espiritual, parte muy importante de nuestro camino cuaresmal. Comenzamos el domingo con “Las Tentaciones”, reflexionando sobre el ejemplo y el testimonio de San Bernardo, la vida monástica y tantos otros elementos de la vida de la Iglesia.
Debo admitir que personalmente me sentí particularmente impulsado a la reflexión en ciertos momentos. Por ejemplo, esta mañana, al hablar de la elección del Papa Eugenio III, San Bernardo dijo: “¿Qué has hecho? Que Dios te tenga compasión”.
Luego, esta capilla —les contaré— el 8 de mayo, cuando nos reunimos aquí para la celebración eucarística. Arriba está la inscripción de la Carta de San Pablo a los Filipenses, que dice: «Porque para mí, vivir es Cristo y morir es ganancia». Así que, en este contexto y con este espíritu de comunión, nos reunimos todos para trabajar juntos, aunque a veces muy por separado, y reunirnos en oración es también, creo, un momento muy importante en nuestras vidas, para reflexionar sobre muchos temas importantes para nosotros y para la Iglesia.
Y no pretendo repasar toda la semana, sino algunos elementos con los que estoy de acuerdo. Por ejemplo, la referencia al Doctor de la Iglesia, John Henry Newman, y al poema «El sueño de Geroncio», donde Newman utiliza la muerte y el juicio de Geroncio como un prisma a través del cual el lector es llevado a contemplar su propio miedo a la muerte y su sentimiento de indignidad ante Dios.
Hay otros elementos, como la libertad y la verdad, que son muy importantes en nuestras vidas. Y en medio de todo esto, esta tarde, con la reflexión sobre la esperanza y su verdadera fuente, que es Cristo, volví a leer la Carta a los Filipenses. Continuando con el texto anterior, donde Pablo dice: «Pero si vivir en la carne significa trabajo fructífero, no sé qué elegir. Estoy dividido entre ambos: anhelo partir y estar con Cristo, lo cual sería mucho mejor; pero por amor a ustedes es más necesario permanecer en la carne. Convencido de esto, sé que permaneceré y seguiré estando entre todos ustedes para el progreso y la alegría de su fe». Y luego dice: «Por tanto, vivan como es digno del Evangelio de Cristo».
He aquí la invitación al final de estos días de oración y reflexión, que la propia Palabra de Dios nos dirige a todos: «Por tanto, vivan como es digno del Evangelio de Cristo».
En nombre de todos los presentes, le agradezco, Monseñor Varden, todo lo que nos ha ofrecido estos días. Su sabiduría, este testimonio suyo y de la vida monástica de San Bernardo, la riqueza de sus reflexiones, serán por mucho tiempo una fuente de bendición, de gracia y de encuentro con Jesucristo para nosotros.
También quiero agradecer al personal de la Oficina de Celebraciones Litúrgicas que preparó todos los materiales para nuestra oración, así como al coro, que creo que aún está presente. Gracias por ayudarnos con la música, tan importante en nuestras oraciones. La música —creo que Monseñor Varden lo dijo en alguna ocasión— nos ayuda de una manera que las palabras no pueden, elevando nuestro espíritu hacia el Señor.
Así que, gracias, muchas gracias a todos por su presencia y participación estos días.
Podemos concluir con una bendición.
Buenas noches y gracias a todos.



